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 El calentamiento atmosférico ya ha alterado la duración de la estación de crecimiento en grandes zonas de Europa. Las épocas de floración y cosecha de los cereales se adelantan ya varios días. Es previsible que estos cambios sigan produciéndose en muchas regiones.

Las variaciones de las temperaturas y de las estaciones de crecimiento también podrían afectar a la proliferación y propagación de algunas especies, como insectos, malas hierbas invasoras, o de enfermedades, todo lo cual afectará a su vez a las cosechas.

¿Quieres saber cómo está afectando el clima a los cultivos en Castilla y León?, ¿cuáles son las previsiones de los agricultores ante el nuevo cambio de situación?, ¿cómo podría influir en la cesta de la compra?

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Es pronto para hablar de los rendimientos que se van a conseguir en esta campaña, pero al remitirnos a la anterior, las parcelas que utilizaron semilla certificada obtuvieron una mayor productividad que ascendió a los 1.000 kg/ha.

La campaña de cereal asoma con buenas previsiones a pesar de los impactos climáticos, que son el principal condicionante de las producciones y por eso los agricultores demandan semillas más resistentes para estabilizarlas.

Optar por semilla certificada es garantía de éxito y el agricultor debe prestarle especial atención. Los motivos de que esto sea así son diversos. Años de investigación o de pruebas en el campo son la llave que garantiza un buen resultado.​

El modo de actuar del agricultor está cambiando y surge la duda de en qué se fija más, ¿en el precio o en los resultados? La solución está en decantarse por el uso de semilla certificada para obtener el mayor beneficio posible. ​

Las fábricas de pienso buscan herramientas para estabilizar el mercado. Las cosechas de cereal más regulares con mejores rendimientos y mejores parámetros de calidad son la clave y lo que demandan las fábricas de pienso. ​

En el sector agrícola el objetivo es conseguir explotaciones más rentables y sostenibles y para ello hay que producir más utilizando los menores recursos posibles. Para conseguirlo, la semilla certificada es la clave.

El uso de semilla certificada ha crecido en la última sementera en torno a un 10% en Castilla-La Mancha. Técnicos y Agricultores han analizado hacia dónde evoluciona la investigación y el desarrollo de nuevas semillas. 

En España, tan solo un 32% de las semillas que se utilizan es certificada. En 2017 se firmó un convenio para mejorar la calidad de la semilla certificada mediante la investigación y dar a conocer las bondades y ventajas de su uso.

Avanza el año agrícola y el campo comienza a pintarse de verde. Las características del terreno pueden ser muy variadas y el uso de la semilla certificada es lo que marca la diferencia desde el mismo momento de la siembra.

El sector agrícola tiene la dificultad de que se trata de un negocio al aire libre. Sin embargo, hay decisiones que ayudan a obtener buenos resultados. De la elección de la semilla depende el éxito o el fracaso de la cosecha del agricultor.

El 15% de los gastos de un agricultor es para la semilla. Con esta inversión busca asegurar una producción suficientemente alta y rentable como para abastecer a toda una región y, por ello, apuestan por semillas certificadas.

En los premios Surcos se ha incorporado una nueva categoría, la categoría Agricultores contra el Cambio Climático, que busca premiar a aquellos profesionales agrarios que realizan un extra en sus prácticas medioambientales. 

El cambio que el sector agrario está sufriendo está haciendo que el agricultor tenga que ir adaptándose. Al final, se trata de mejoras de las que ellos son los principales beneficiarios, como, por ejemplo, el uso de la semilla certificada.

Los agricultores son conscientes de que hay que estar pendientes de la climatología y tomar decisiones para asegurar la rentabilidad. Las nulas precipitaciones han hecho que los rendimientos se hayan visto afectados

El sector cerealista es clave en Castilla la Mancha y sus terrenos se han convertido en bancos de prueba de semillas certificadas para mejorar la calidad o encontrar nuevas variedades que se adapten al cambio climático y que sean más rentables.

Las semillas certificadas son sinónimo de seguridad en la producción y todo gracias a muchos años de trabajo e investigación, lo que ha hecho posible la creación de un producto a medida, capaz de adaptarse al terreno y al cambio climático.

Uno de los objetivos primordiales del agricultor es conseguir alimentos de calidad y seguros. Esta es una meta que no se puede alcanzar si no se aplican unas prácticas agronómicas con las que se respete el medio ambiente.

El uso de semilla certificada es importante, pero para obtener éxito hay que controlar todas las practicas agrícolas que se hagan. No solo vale con una buena semilla, sino que es fundamental una buena preparación del terreno. 

Las decisiones en el sector agrario son clave para un buen resultado final. Con la mirada puesta en obtener la mayor rentabilidad, son cada vez más los agricultores que apuestan por la semilla certificada para no correr ningún riesgo.

Nada es fruto del azar. Para el sector agrario, el trabajo y la investigación es fundamental para así poder sacar al mercado variedades capaces de adaptarse al terreno y al cambio climático y que sean a la vez más productivas.

Todas las decisiones tienen importancia, desde la semilla que utilizan hasta la maquinaria. No hay que olvidar que la base de todo es la semilla y esta debe ser certificada para correr el menor riesgo posible y garantizar el éxito.